La biblioteca de Alejandría
Steve
hace 2 años
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María Elena Cano
Valdez
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Cuando era niña me preguntaba ¿a quién se le había ocurrido
hacer un libro con esa forma rectangular y con las hojas unidas a una parte
delgada del lado izquierdo?, ¿quién inventó los símbolos de las letras que
estaban impresos en las hojas de aquellos libros?, ¿por qué se llamaba
biblioteca? O, por ejemplo, cómo supieron dónde debía estar cada libro para que
mi papá y yo pudiésemos encontrar el que buscábamos, durante nuestras visitas
regulares a una biblioteca en el centro de la ciudad de México; esa era
pequeña, no obstante, tuvo los libros que requeríamos, ya fuese para la
investigación de mi papá o aquellos de dinosaurios y mapas que él solicitaba
para mi entretenimiento. Como cualquier niña, no obtuve todas las respuestas en
ese momento o las contestaciones me generaron más dudas que se tornaron
cansadas de seguirlas respondiendo. No obstante, con el paso del tiempo elegí
una carrera que me permitió saciar muchas dudas que seguían respingando en mi
cabeza.
Tiempo después, recuerdo que durante una clase de historia
el profesor habló de las maravillas del mundo antiguo, en particular del faro
de Alejandría; explicó que esta daba la bienvenida en el puerto a los
visitantes de Alejandría con una gran llama que permitía orientarlos a través
del mar. Fue una ciudad capital fundada por el gran Alejandro Magno, quien,
instruido en su juventud por Aristóteles, generó entusiasmo por el
conocimiento. Por ello indicó la edificación de la biblioteca más increíble de
la antigüedad y con ella un sitio para poder leer esos libros, el cual se le
conoció bajo el nombre de museo. Aunque Alejandro no llegó a ver esa obra
culminada, el proyecto continuó por varias generaciones de faraones. Es con
base en estos saberes que comienzo mi escrito referente a una zona mítica que a
la fecha sigue siendo ejemplo para muchos acervos culturales aun sin saber cómo
fue en realidad.
Para adentrarnos en esta historia debemos remontarnos al
siglo III a.C. cuando al poco tiempo de haber fallecido el macedonio Alejandro
Magno, a sus escasos 33 años, se requirió de un heredero al trono. Fue
Pérdicas, mano derecha del conquistador, quien recibió el anillo real para
determinar al sucesor. Al ver que los lugartenientes no estaban dispuestos a
sublevarse ante el otro, se resolvió que tanto el medio hermano como el hijo de
Alejandro serían los sucesores bajo el apoyo del diádoco Crátero y el mismo
Pérdicas. El resto de los guerreros allegados dividieron las tierras; uno de
ellos, Ptolomeo, descendiente de Lago, noble de Macedonia, se estableció en
Egipto y gobernó por medio de una dinastía que duró más de trescientos años.
Ptolomeo I Sotér (salvador) se hizo nombrar así por motivos
de aceptación en el pueblo egipcio. Sin duda fue uno de los lugartenientes más
cercanos a las ideas del conquistador macedonio; él continuó el proyecto de la
ciudad de Alejandría, desde los trazos de las calles hasta las grandes
edificaciones del museo y la biblioteca. Cabe aclarar que esta ciudad no es la
única con ese nombre, ya que Alejandro Magno le puso el mismo nombre a un total
de 70 ciudades, según nos cuenta Plutarco, esto como parte de una egolatría de
dejar huella por los lugares que conquistó. Este proyecto tomó forma gracias al
compromiso que Ptolomeo I generó.
Para dirigir tanto la biblioteca como el museo, se contempló
en un principio a Aristóteles como el indicado y Ptolomeo mandó emisarios de la
corte con la propuesta, no obstante, el filósofo ya había fallecido. Debido a
que se requería de una persona que fungiera como lo que hoy conocemos como
bibliotecario, se le encomendó a Calímaco de Cirene dicha acción y fue hasta el
gobierno de Ptolomeo II que Zenódoto de Éfeso cumpliría la función de director
de la biblioteca y del museo de Alejandría.
Por otra parte, Demetrio Falero el consejero del faraón,
propuso la recopilación de libros sobre el gobierno de reyes y el ejercicio del
poder en apoyo al gobernante. Tomó varias épocas la organización para la
biblioteca y el museo, aún así, se describió como una parte de papiros amontonados.
Es importante que destaquemos la etimología de la palabra biblioteca, la cual
proviene de los vocablos griegos βυβλίον, hoja o rollo de papiro, y θήκη, caja
o cofre, que nos remiten a la idea de un espacio con papiros, esto quiere decir
una zona repleta de conocimiento mediante largos rollos para preservación de
ideas de pensadores de varias partes del mundo conocido en ese momento.
Demetrio de Falero rindió cuentas al faraón de aquellos
volúmenes que lograba conseguir para el acervo. Un documento relevante que nos
ayuda a constatar dichos actos es la carta de Aristea a Filócrates, la cual
conserva un informe al faraón que indica la relevancia de la adquisición de los
libros de la ley judía y a su vez informa que el conteo total del acervo de papiros
iba en 200.000 ejemplares. Cabe mencionar que tanto Ptolomeo I como Demetrio de
Falero compartían esa ambición por poseer el mayor número de obras.
La recaudación de los libros antiguos se gestó mediante
emisarios que, por caminos de alto riesgo en tierra o mar, portaban cantidades
estratosféricas de dinero para comprar la máxima cantidad de obras
pertenecientes a todas las culturas antiguas, ese ímpetu por llenar la
biblioteca sin importar el costo atrajo diversos falsificadores de libros que
pretendían vender reliquias sin bases conocidas, pero nadie se podía dar el
lujo de desmentir una obra en ese momento, ya que temían perder ciertos
conocimientos a causa de una simple duda de autenticidad, de manera que
adquirían de todo sin importar su procedencia o título.
En los puertos hubo oficiales aduaneros, ellos requisaban
todo tipo de escritos encontrados en los barcos que llegaban a algún ancladero
en Alejandría, los libros eran enviados a un área en la biblioteca para ser
copiados; si versaban sobre temas muy relevantes, se conservaban en la
biblioteca los originales y las copias se regresaba a los viajeros junto con
una compensación económica. Una vez copiados los papiros se les colocaba en los
estantes con la leyenda fondo de naves.
Conforme creció el acervo se creó el escritorio, este fue un
taller en el cual se trataban los libros y se efectuaban las copias. Los rollos
estaban compuestos de fibras llamadas κόλλημα (kollema) y se usaron de manera
horizontal para aprovechar las guías lineales que dejaba la hoja, se escribió
de derecha a izquierda y en columnas con un cálamo, una caña hueca, se
enrollaron en un ὄμφαλος (omphalos) que era la varilla, ya sea de madera o
metal, que sirvió para el soporte del papiro. Los títulos se ordenaron en torno
al nombre del autor y sus obras. El idioma que imperó fue el griego, incluso
mandaron traer traductores de otras lenguas para reescribir los papiros en
lengua griega. Se escribieron tratados de las dinastías de Egipto, los sabios
más importantes formaron parte de esos proyectos. Se dividieron las 31
dinastías en tres etapas: imperio antiguo, medio y nuevo, convirtiéndo esto en
escrituras de suma importancia para el acervo.
Una vez que falleció el faraón Ptolomeo I Sóter, su sucesor
Ptolomeo II Philadelfo, hizo un acuerdo político-cultural con el embajador
hindú Asoka, para traducir los textos budistas al griego con el apoyo de
importantes traductores. Fueron tantas las copias de papiros que los rumores
sobre los errores en las redacciones y traducciones no se dejaron esperar,
incluso los estudiosos del museo debieron buscar en las versiones más antiguas,
apostando que esas eran las menos intervenidas por los escribas.
Con el paso de los años y gracias a la labor de los
faraones, de Zenódoto de Éfeso y Calímaco de Cirene, la biblioteca tuvo un auge
impresionante, pues llegó a ser la cuna de la consulta para el conocimiento de
la antigüedad. Aunque mucho se ha hablado respecto al total de papiros que
contuvo la biblioteca, se habló de un acervo de 700.000 ejemplares, empero que
algunos autores como Hipólito Escolar dicen que fue imposible debido a que esa
cantidad de papiros eran inexistentes en esa época. Con la sustitución de
Zenódoto de Éfeso por Apolonio de Rodas hubo adquisiciones importantes, ya que
compraron bibliotecas de grandes pensadores y nuevamente algunos fraudes por
juegos de palabras como la de Neleo al venderles la biblioteca “de Aristóteles”
y que hacía referencia a los papiros que él poseyó, más no a los que él hubiese
escrito.
Con la conquista de Roma hacia los pueblos griegos y las
disputas faraónicas por el poder, la biblioteca se mantuvo con margen, no
obstante, no creció en exuberancia. Con la llegada al poder de Cleopatra VII
Philopator hubo un acuerdo con el gobierno romano para mantener la estabilidad
en esta región. Julio César hizo un concilio para mantener la paz en Egipto
reconociendo a Cleopatra como la sucesora más apta al trono, en consecuencia,
el frente que apoyaba al hermano no estuvo de acuerdo y generó una guerrilla, a
lo cual, el militar romano mandó quemar las naves del puerto de Alejandría,
unas versiones cuentan que también la biblioteca, pero esto fue un daño
colateral pues el viento fue el que se dispersó desde los barcos hacia algunos
papiros de la biblioteca más bien, otras versiones comentan que fue para dañar
los tesoros de la capital, por último hay versiones que aseguran que solo
fueron papiros en blanco que se encontraban en el muelle, puesto que los
papiros eran transportados a otras regiones en barcos.
En una confrontación, el ejército de los Ptolomeos fue
vencido por el de César reforzando así el puesto de Cleopatra como heredera al
trono. Incluso después de algunos meses de estadía en Egipto, la reina quedó
embarazada del romano y tuvo un hijo de nombre Cesarión. Al regresar el líder
militar a Roma fue asesinado y sus aliados debieron huir. Marco Antonio
requería apoyo para reforzar su presencia y solicitó apoyo de Egipto a lo cual,
la reina Cleopatra acudió en persona, se describe que llegó en barco de velas
púrpuras y vestida cual Afrodita, esto atrajo tanto a Marco Antonio que después
de ahondar en sus saberes, regaló a la culta mujer 200.000 papiros que sustrajo
de la biblioteca de Pérgamo.
No les duró tanto el gustó, pues hubo una campaña de desprestigio
contra Marco Antonio y Cleopatra por parte de Octaviano en Roma, lo cual generó
un gran movimiento que terminó en una batalla naval frente al promontorio de
Actium. Los buques de Marco Antonio fueron superados por pequeñas naves y eso
le dificulta los movimientos para el ataque. Por otra parte, Cleopatra,
astutamente escapó en cuanto un par de naves le abrieron espacio. Se reunió con
Marco Antonio en Alejandría, pero al año Octaviano con su ejército los dominó y
aunque pretendía llevarlos a Roma encadenados para un desfile, cual motín de
guerra, ambos prefirieron suicidarse. Marco Antonio intentó apuñalarse y poco a
poco se desangró hasta morir, por su parte y según la tradición, Cleopatra
prefirió ser atacada por un áspido.
Este fue el final de los reyes en Egipto; por consecuencia
la biblioteca y el museo comenzaron un periodo de decadencia. Roma mantuvo esa
región y sus cuidados como a una provincia más, por lo tanto, al comienzo de
los momentos turbios en la ciudad, los edificios emblemáticos de las etapas
faraónicas se vieron afectados. En el año 25 a.C. Estrabón fue parte del grupo
enviado a esa provincia romana para su prefectura. Él redacta respecto al museo
un lugar para reuniones de eruditos, lo curioso es que no habla de la biblioteca.
Se considera que la llegada del cristianismo y las leyes promulgadas por el
emperador Teodosio fueron aprovechadas para la destrucción de todo aquello que
se consideró pagano, debemos recordar que la biblioteca de Alejandría contaba
con diversos papiros referentes a las obras que ya habían sido nombradas
paganas y debían ser destruidas.
En el 415 con la muerte de Hipatia de Alejandría a manos de
devotos, hubo una pérdida considerable de papiros, pues el cambio de religión
generó un caos total en esa región, el golpe de gracia para la biblioteca sería
la invasión árabe en el año 640 y con esto la destrucción total de la
biblioteca por manos musulmanas al cumplir la orden del califa Omar a pesar de
la súplica mediante algunas cartas para conservar los bienes culturales, la
indicación fue que de oponerse al Corán cualquier texto sería destruido. Siendo
así el final de dicho acervo cultural.
Me es muy interesante la estrecha relación entre poder y
cultura que se ha tenido desde la antigüedad, pues es bien sabido que el
conocimiento da poder sobre los demás, esto lo vemos reflejado en un proyecto
de gran magnitud en la antigüedad que llega a nosotros de igual manera. En
acervos culturales que nos permiten nutrir el pensamiento. Igual poseemos
conocimiento mediante los escritos de otras personas y esto lo hemos
transmitido de diversas maneras, ya sea en acciones, oralidad e incluso
aportaciones a esos escritos, sin embargo, siempre recurrimos a los textos para
dar fuerza a nuestros pensamientos, nuestras palabras. Tal vez cambiarán su
presentación con el paso de los años, desde piedras, papiros, papel hasta los
famosos libros electrónicos, no obstante, la esencia es la misma y tanto
Alejandro Magno como la dinastía Ptolemaica lo supieron bien a bien.
Para concluir, debo comentar que tengo esperanzas en las
excavaciones que han hecho recientemente a lo largo de Egipto, ya que podría
existir algún texto que contenga una descripción arquitectónica de lo que fue
la biblioteca y así poder reconstruir ese edificio, aunque sea a escala, con el
fin de no olvidar la importancia de un legado cultural.
Bibliografía
Hipólito Escolar. (2001). La biblioteca de Alejandría.
Madrid: Gredos.
María Cristina Guidotti. (2002). Antiguo Egipto. Madrid:
Susaeta.
Lionel Casso. (2003) Las bibliotecas del mundo antiguo,
trad. María José Aubet. Barcelona: Bellaterra, 176 págs.
David Hernández. (24 octubre 2020). La biblioteca de
Alejandría, la destrucción del gran centro del saber de la antigüedad. 21 abril
2022, de Historia National Geographic Sitio web:
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/biblioteca-alejandria-destruccion-gran-centro-saber-antiguedad_8593
Dalia Ventura. (2018). Hipatia: el misterio de la brutal
muerte de la "primera" matemática de la historia. 21 abril 2022, de BBC
NEWS Sitio web: https://www.bbc.com/mundo/noticias-46485187